El alma que sostiene la producción: la verdadera dimensión de la mujer rural en Paraguay
Un análisis de datos oficiales del INE y la ENA 2025 del Ministerio de Agricultura y Ganadería revela la magnitud del impacto del trabajo femenino en la Región Oriental: desde la producción alimentaria del hogar hasta su inserción en el empleo del agronegocio.
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Más de 104.000 registros de empleo femenino asalariado fueron contabilizados en las fincas de la Región Oriental durante el ciclo agrícola 2024/2025. A este esfuerzo contable y visible se suma una labor silenciosa pero vital: la siembra en la huerta familiar, el cuidado del hogar y la garantía del alimento diario. Una entrega imprescindible que no solo mueve la economía, sino que le da vida y sustento al campo.
Cada 15 de octubre, el Día Internacional de las Mujeres Rurales nos invita a detenernos, admirar y reconocer la huella profunda de quienes día a día abrazan la tierra, la ganadería y la vida en comunidad. En Paraguay, las estadísticas le ponen número a una fuerza transformadora.
Las mujeres son protagonistas activas del Paraguay que produce. Sus manos abarcan desde la pequeña agricultura familiar hasta las escalas de mayor impacto, tejiendo la red que sostiene al sector agropecuario en su conjunto.
El trabajo de las mujeres, contado en cifras
Según el Atlas de Género del Paraguay del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 41,33 % de las mujeres rurales ocupadas se desempeña como agricultora o trabajadora calificada agropecuaria y pesquera, una presencia que rivaliza a la par con la masculina (42,16 %).
Pero su impacto va más allá. La Encuesta sobre Uso del Tiempo (EUT) revela una vocación profunda por la soberanía alimentaria del hogar: el 62,35 % de las mujeres rurales de 14 años o más realiza actividades agropecuarias destinadas al consumo de su propia familia, superando al 53,60 % de los hombres.
A nivel nacional, este compromiso abarca al 33,49 % de las mujeres. Aunque estos datos corresponden a la medición de 2016, ponen en evidencia esa labor de amor y resistencia que a menudo no aparece en los balances económicos tradicionales: el acto fundamental de alimentar a los suyos.
Más de 104.000 huellas de empleo femenino en las fincas
El talento y la fuerza de la mujer rural también impulsan el mercado laboral remunerado. Con datos mucho más frescos, la Encuesta Nacional Agropecuaria (ENA) 2025 del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), para la Región Oriental, registró 54.275 empleos femeninos permanentes (con más de 180 días de labor) y 50.604 empleos temporales.
Son 104.879 oportunidades de trabajo asalariado donde las mujeres aportan su rigor, destreza y capacidad de adaptación a los ritmos y demandas estacionales del campo.
Este ecosistema productivo se despliega en 283.052 fincas relevadas. En el 89,8 % de ellas, la gestión directa está en manos de sus productores y productoras, y en más del 52 %, se trata de unidades productivas de menos de 20 hectáreas: el corazón palpitante de la agricultura de pequeña escala que alimenta al país.
Rendir homenaje a las mujeres rurales exige también derribar barreras y tender puentes
Significa garantizarles las herramientas necesarias para que su esfuerzo florezca con mayor fuerza.
La ENA 2025 muestra un horizonte con avances: la asistencia técnica creció un 62 % (alcanzando a 67.083 fincas) y el acceso al crédito productivo aumentó un 37 %. Para que este crecimiento sea verdaderamente justo e inclusivo, el gran desafío actual es contar con datos desagregados por género que nos muestren con precisión cuántas productoras están accediendo a estas oportunidades y cómo están transformando sus vidas y comunidades.
El acceso a capacitación, créditos con rostro humano, tecnología, infraestructura y mercados no son solo recursos económicos: son llaves de libertad. En un tiempo marcado por desafíos climáticos e incertidumbres, estas herramientas permiten a las mujeres fortalecer su resiliencia, proteger a sus familias y liderar la modernización del campo.
Las cifras hablan con claridad: las mujeres rurales no son espectadoras, son verdadero motor de la producción en Paraguay. Están en la siembra, en la cosecha, en la mesa y en el mercado; sostienen las fincas y garantizan el bienestar de sus familias.
En este Día Internacional de las Mujeres Rurales, reconocer su labor es un acto de justicia, pero sobre todo, un compromiso con el mañana. Fortalecer su acceso al crédito, a la formación, a la tecnología y a mercados justos es el camino más directo para construir un agro paraguayo más próspero, equitativo y sostenible.
Desde canalayn, muy ¡Feliz día de la mujer rural!
