El sector semillero llega a la nueva zafra con más de 65.000 toneladas de semilla certificada y el desafío de aumentar su uso
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El sector semillero llega al inicio de la campaña de soja 2026/2027 con un importante volumen de materiales disponibles. APROSEMP destaca la importancia de considerar el origen, la trazabilidad y la genética al momento de definir la semilla que llegará al campo.
Con el inicio de la zafra de soja 2026/2027, el sector semillero paraguayo culminó el proceso de producción de los materiales destinados a la nueva campaña y dispone de más de 65.000 toneladas de semillas para la siembra, según datos de la Asociación Paraguaya de Obtentores Vegetales y Semillas (APROSEMP).
El dato fue compartido por la gerente general de la entidad, Dolia Garcete, durante el acto oficial de inicio de la zafra de soja 2026/2027, realizado en Maracaná, zona de Suizo Cue, departamento de Canindeyú. La actividad fue organizada por la Federación de Cooperativas de la Producción (Fecoprod) y la Unión de Gremios de la Producción (UGP), de la cual APROSEMP es miembro.
“Para nosotros, hoy comienza la fiesta”, señaló Garcete, al explicar que concluyó el proceso de producción de semillas y que los materiales certificados cuentan con las etiquetas de homologación del Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (SENAVE), por lo que están disponibles para su comercialización.

La cobertura con semilla certificada se encuentra aproximadamente entre el 30% y el 33% de la superficie total sembrada en Paraguay
La producción se desarrolló durante el periodo de zafriña y permitió al sector semillero llegar al inicio de la campaña con un volumen importante de materiales disponibles para los agricultores. Sin embargo, la disponibilidad de semillas certificadas convive con un desafío todavía vigente: ampliar su participación dentro del área total de soja sembrada en el país.
Garcete explicó que Paraguay cuenta con más de 3 millones de hectáreas de soja, mientras que la cobertura con semilla certificada se encuentra aproximadamente entre el 30% y el 33%, según la estimación del sector.
Para APROSEMP, el desafío pasa por que más agricultores consideren este tipo de material al momento de planificar la siembra y puedan valorar los atributos que ofrece una semilla certificada.
¿Qué aporta una semilla certificada?
Uno de los principales aspectos es la trazabilidad. Al utilizar una semilla certificada, el agricultor puede conocer su origen y la genética que contiene, teniendo una referencia clara sobre el material que llevará al campo. “Sabemos el origen, sabemos la genética”, destacó Garcete.
La identificación de la genética es relevante dentro de un sistema agrícola que requiere inversiones permanentes para el desarrollo de nuevos materiales. Empresas y obtentores destinan recursos a investigación y desarrollo con el objetivo de incorporar nuevas características y acompañar las necesidades de la producción.
En este sentido, la compra de una semilla certificada tiene una dimensión que va más allá de una sola campaña. El mercado formal también contribuye a sostener el proceso de investigación y desarrollo que permite que nuevas genéticas lleguen posteriormente a los agricultores.
“Al comprar cada semilla certificada con las bolsas, al pagar, nosotros estamos asegurando esa provisión”, explicó Garcete, al referirse a la continuidad de las inversiones destinadas al desarrollo de genética.

La elección de una semilla de calidad constituye uno de los primeros pasos de una campaña, aunque no determina por sí sola el resultado final. El desempeño del cultivo depende de un conjunto de factores, entre ellos la genética utilizada, el manejo, las condiciones del suelo y el comportamiento del clima durante el ciclo.
La propia Garcete señaló que, además de contar con una genética adecuada, serán necesarias condiciones favorables de suelo y precipitaciones razonables durante el desarrollo del cultivo.
Por eso, la elección del material debe analizarse dentro del conjunto de decisiones que toma el agricultor antes y durante la campaña, considerando las características de la genética y las condiciones en las que será implantada.
El impacto que tiene la elección de la semilla sobre el futuro de la genética agrícola
Además de la calidad y la trazabilidad del material, Garcete plantea considerar el impacto que tiene la elección de la semilla sobre el futuro de la genética agrícola.
El desarrollo de nuevas variedades requiere inversiones importantes y un proceso permanente de investigación. Desde esta perspectiva, la compra de semillas certificadas contribuye a sostener un sistema que permite continuar desarrollando materiales para las próximas campañas.
Al cerrar su mensaje a los productores en el inicio de la zafra 2026/2027, Garcete puso el foco justamente en esa mirada de largo plazo: “Primero que nada, pensar en futuro, sostenibilidad y, al momento de la decisión, comprar una semilla certificada y asegurar el futuro”, sostuvo.
Para el agricultor, la elección comienza antes de la siembra: conocer el origen y la genética del material, evaluar sus características y decidir qué semilla utilizar forman parte de la planificación de una campaña que busca construir productividad no solo para el presente, sino también para las próximas zafras.
