APS: “No acompañamos iniciativas que pretendan convertir al productor en la respuesta automática a cada necesidad fiscal”
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Durante la apertura de la campaña de soja 2026/2027, la APS planteó que una mayor carga tributaria sobre la producción y exportación de granos podría trasladarse al precio recibido por el productor y afectar la competitividad del sistema agrícola. El pedido central apunta a mantener reglas previsibles para una actividad que asume riesgos productivos, climáticos y de mercado antes de conocer el resultado económico de la zafra.
La estructura de costos y la presión sobre los márgenes productivos volvieron a ocupar un lugar relevante en el inicio de la campaña de soja 2026/2027. Durante la Apertura oficial de la IV Edición Siembra de Soja Paraguay, realizada en Dr. Juan Eulogio Estigarribia, Caaguazú, el presidente de la Asociación de Productores de Soja, Cereales y Oleaginosas del Paraguay (APS), Lindemar Cesca, planteó la posición del gremio frente a eventuales nuevos impuestos a la producción y exportación de granos.
El planteamiento parte de una característica propia de la actividad agrícola: el productor define su inversión y asume los costos de implantación, manejo y cosecha antes de conocer tanto el rendimiento final como el precio al que podrá comercializar su producción. A este riesgo se suman, según lo señalado durante el acto, precios internacionales presionados, costos elevados, volatilidad cambiaria e incertidumbre climática.
En este contexto, la APS manifestó su rechazo a la creación de nuevos impuestos sobre la producción y exportación de granos que puedan reducir la competitividad del Paraguay. Cesca sostuvo que el sector ya contribuye mediante sus obligaciones tributarias, la generación de divisas, el empleo formal, las inversiones y el movimiento económico generado a lo largo de la cadena productiva.
“La competitividad no debería buscarse mediante una mayor carga sobre quienes producen, sino mediante la reducción de ineficiencias y el combate a la informalidad”
Uno de los principales argumentos expuestos durante el acto fue el mecanismo mediante el cual una carga tributaria aplicada a la cadena de exportación puede terminar afectando el ingreso del agricultor.
“Un impuesto aplicado en la cadena de exportación, no desaparece en una oficina, termina trasladándose al precio recibido por el productor”, afirmó Cesca, quien agregó que, cuando el productor no puede trasladar ese costo a otro eslabón, termina absorbiéndolo junto con las variaciones de precios, los eventos de sequía, el aumento de los insumos y el costo financiero.
Desde esta perspectiva, el debate tributario está directamente relacionado con la formación del resultado económico de la actividad. Para el productor, una disminución del precio neto recibido puede impactar sobre el margen disponible para afrontar los costos de la siguiente campaña, renovar maquinaria, incorporar tecnología o realizar inversiones en manejo y conservación de suelos.
La APS planteó, por ello, ante el Gobierno y el Congreso la necesidad de contar con previsibilidad tributaria, estabilidad jurídica y responsabilidad en el uso de los recursos públicos. El gremio sostuvo además que la competitividad no debería buscarse mediante una mayor carga sobre quienes producen, sino mediante la reducción de ineficiencias y el combate a la informalidad, junto con condiciones que favorezcan la inversión, la industrialización y la generación de empleo.

La posición de la APS es que incrementar la presión tributaria sobre este esquema puede reducir el atractivo económico de la producción y afectar la capacidad de inversión del agricultor. “No acompañamos iniciativas que pretendan convertir al productor en la respuesta automática en cada necesidad fiscal”, expresó el titular del gremio.
El planteamiento no fue presentado como una oposición al cumplimiento tributario. Por el contrario, el discurso reconoció las obligaciones que ya asume el sector y vinculó la discusión con la necesidad de preservar condiciones de competitividad para una cadena que genera actividad económica, empleo, divisas e inversiones.

“El desafío es transformar el potencial agronómico en un resultado económico”
Durante el mismo acto, el presidente de la República Santiago Peña ratificó ante los productores que no elevará la carga tributaria, argumentando que hacerlo podría afectar la producción, la inversión y la competitividad del país, sostuvo que las decisiones orientadas a atender demandas sociales deben evitar poner en riesgo a los sectores que generan recursos y actividad económica.
“Tenemos que tener cuidado de que con el afán de pagar de golpe todas las deudas no estemos finalmente matando a quien genera los recursos”, expresó el mandatario al referirse al equilibrio entre las necesidades fiscales y la sostenibilidad de las actividades productivas.
El ministro de Agricultura y Ganadería, Carlos Giménez, también mencionó la importancia de mantener condiciones favorables para la actividad productiva y destacó durante su intervención la necesidad de continuar trabajando sobre la competitividad de la agricultura paraguaya. En ese contexto hizo referencia a la baja presión tributaria como uno de los aspectos a valorar dentro del escenario productivo nacional.
