Lluvias persistentes mantienen en riesgo a los cultivos hortícolas y las fincas familiares
Fecha de publicación

Foto: Secretaría de Emergencia Nacional en asistencia al departamento de Misiones por las últimas inundaciones.
La saturación de los suelos en gran parte de la Región Oriental y el Chaco aumenta el riesgo de enfermedades en los cultivos y daños en la infraestructura productiva por eso instan a los productores a reforzar las medidas preventivas para reducir pérdidas. Édgar Mayeregger, coordinador de Gestión de Riesgos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), realizó la adverntencia debido a que las precipitaciones acumuladas podrían alcanzar entre 100 y 150 milímetros en zonas del centro, este y sureste de la Región Oriental. El fenómeno de El Niño ya dejó un fuerte golpe a pequeños productores, la última actualización del MAG fue de más de 3 mil unidades productivas afectadas.
Mayeregger, a través del boletín de la UGP, advirtió sobre el impacto de la saturación de los suelos para la producción agropecuaria, con especial preocupación por los cultivos hortícolas y las fincas familiares, muchas ya afectadas por tormentas con fuertes vientos y la consecuencia de inundaciones.
En las huertas, el exceso de humedad puede favorecer la aparición de hongos y otras enfermedades, mientras que las tormentas, los vientos fuertes y el granizo representan una amenaza para las plantas, los invernaderos y las estructuras de protección.
Mayeregger recomendó “monitorear constantemente las plantas, identificar síntomas y recurrir al acompañamiento de los técnicos de campo para determinar las medidas de control necesarias”. También aconsejó evitar las aplicaciones de fertilizantes y productos fitosanitarios durante las lluvias o cuando persiste una humedad elevada, para reducir el riesgo de lavado y pérdida de efectividad de los productos.
Indicó que el manejo preventivo resulta fundamental para reducir las pérdidas. Mantener limpios los canales de drenaje, facilitar la evacuación del agua, revisar y asegurar las estructuras de los invernaderos y evitar el ingreso de maquinaria en suelos saturados son algunas de las medidas recomendadas. Asimismo, el seguimiento técnico permitirá identificar a tiempo los problemas sanitarios y determinar cuándo es seguro retomar las labores.
Si bien las lluvias pueden favorecer la disponibilidad de agua para la producción, su exceso exige planificación y cuidados para proteger los cultivos y sostener los ingresos de las familias productoras.
El daño ya registrado
El ministro de Agricultura y Ganadería (MAG) Carlos Giménez actualizó las cifras oficiales ante el Congreso la última semana, confirmando la destrucción de aproximadamente 3.850 unidades productivas (entre invernaderos y mallas de media sombra). Sumado a esto, ya se superan oficialmente las 170 hectáreas destruidas de cultivos hortícolas (con el tomate y locote como los rubros más golpeados).
El número de familias productoras registradas bajo pérdida total o parcial ascendió según el MAG, ascendió a más de 650 familias directamente vinculadas a la horticultura (sin contar el impacto de las inundaciones generales en otros sectores). Pero la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) reporta que más de 5.000 familias rurales sufren el anegamiento total por las crecidas en la Región Oriental, asi que en este número podrían estar muchos más productores que aún no figuran en el relevamiento del MAG.
