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Romeu Holzbach en el aniversario de Pindo: “Queremos crecer para servir mejor y generar oportunidades”

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Romeu Holzbach, Presidente de la Cooperativa Pindo Ltda.

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“Hace 45 años plantamos una semilla sin saber exactamente hasta dónde podría llegar. Hoy vemos todo lo que esa semilla produjo. Ahora el futuro está en nuestras manos”. Esta reflexión del presidente de la Cooperativa Pindo Ltda., Romeu Holzbach durante la celebración deL 45 aniversario de la entidad, sintetiza el sentido de su discurso, pero también abre una mirada hacia los desafíos que enfrenta el modelo cooperativo y productivo en los próximos años.

Para Holzbach, mirar la trayectoria de Pindo no implica solamente reconocer lo construido. También obliga a preguntarse qué hacer con esa estructura y cómo convertir los resultados alcanzados en nuevas oportunidades para los productores.

La cooperativa, señaló, creció en producción, patrimonio, infraestructura, tecnología y servicios, a partir del trabajo de generaciones de socios. Pero ese crecimiento, desde su perspectiva, debe estar acompañado por una estrategia que permita fortalecer la capacidad de la organización para responder a las necesidades de sus asociados.

“Celebrar 45 años tampoco puede significar solamente mirar hacia atrás. Tenemos que valorar todo lo que construimos, pero también preguntarnos qué futuro queremos dejar para las próximas generaciones”, expresó.

“Uno de nuestros grandes desafíos para los próximos años será agregar cada vez más valor”

Entre los desafíos planteados, uno de los más relevantes está relacionado con la necesidad de generar mayor valor a partir de la producción de los socios.

Holzbach destacó que Pindo cuenta con productores que trabajan, invierten y generan riqueza, y sostuvo que el siguiente paso debe ser explorar alternativas que permitan ampliar las oportunidades que surgen de esa producción.

En ese contexto, mencionó la industrialización y transformación de productos como posibilidades que merecen ser estudiadas. Sin embargo, estableció una diferencia importante entre analizar una alternativa y asumir un compromiso de inversión.: “No significa que hoy estamos prometiendo la industria”, aclaró. Se trata de estudiar distintas opciones, evaluar su viabilidad y estar preparados para aprovechar aquellas oportunidades que puedan generar beneficios para los asociados.

La definición adquiere particular relevancia en un escenario donde las organizaciones de productores buscan avanzar en la cadena de valor y mejorar el retorno de la actividad primaria. Para Pindo, según el planteamiento de su presidente, cualquier nuevo paso deberá estar respaldado por análisis y responder al objetivo de generar mejores oportunidades para el socio.

“Crecer por crecer nunca debe ser nuestro objetivo. Queremos crecer para servir mejor, queremos crecer para generar oportunidades y queremos avanzar para que el trabajo de nuestros socios tenga cada vez más valor”, sostuvo.

Una historia que trasciende la relación económica entre productor y cooperativa

Pero el discurso no se concentró únicamente en producción, infraestructura o negocios. Holzbach dedicó una parte importante de su intervención a quienes estuvieron detrás del proceso de construcción de Pindo.

Como socio fundador, recordó los primeros años, cuando existían pocos recursos y mucha incertidumbre, pero también una convicción compartida: que la cooperación podía ofrecer mejores oportunidades a las familias productoras.

“Cuando comenzamos teníamos muchas dificultades, pocos recursos y seguramente más dudas que certezas, pero había algo que nos unía: la convicción de que trabajando juntos podíamos encontrar mejores oportunidades para nuestras familias y nuestra producción”, recordó.

Desde esa perspectiva, el crecimiento de la cooperativa no puede separarse de las personas que lo hicieron posible. Holzbach reconoció a los socios fundadores, a los dirigentes que pasaron por la organización, a los colaboradores y a quienes ya no están, pero dejaron parte de su trabajo y de su vida en Pindo.

Y puso especial énfasis en las familias: “Detrás de cada socio siempre hubo una familia acompañando”, afirmó, al señalar que esposas, esposos, hijos, nietos y bisnietos también forman parte de una historia que trasciende la relación económica entre productor y cooperativa.

“Podemos decir, con estos 45 años, que pertenecen también a las muchas familias que crecieron juntas con Pindo”.

El relevo generacional como una decisión de hoy

Esa dimensión humana se conecta directamente con uno de los desafíos estratégicos que Holzbach considera fundamentales: la formación de las nuevas generaciones.

El presidente planteó fortalecer la educación cooperativa y acercar estos principios a niños y jóvenes, no como una actividad complementaria, sino como una inversión en la continuidad de la organización: “Si queremos que dentro de 10, 20 o 30 años tengamos socios comprometidos y dirigentes preparados, tenemos que comenzar a formarlos hoy”, afirmó.

La preocupación tiene una dimensión concreta para las organizaciones productivas: la renovación de los socios y de los cuadros dirigenciales requiere que las nuevas generaciones conozcan cómo funciona una cooperativa, cuál es su historia y qué responsabilidad implica formar parte de ella.

Para Holzbach, no alcanza con que los hijos y nietos hereden una actividad productiva. También deben comprender el valor de participar y construir colectivamente.

El socio en el centro de la próxima etapa

La participación de los asociados aparece, finalmente, como el hilo que conecta buena parte de los desafíos planteados por el presidente: “Pindo no depende solamente del Consejo de Administración o de nuestros colaboradores. Depende principalmente de nuestros socios”, afirmó.

Por eso, llamó a los productores a continuar participando, entregando su producción, utilizando los servicios de la cooperativa, aportando ideas e involucrando a sus familias.

“No sean solamente espectadores del crecimiento de Pindo. Sean parte de él: participen, apoyen, traigan sus ideas, trabajen con su cooperativa y ayúdennos a construir el próximo capítulo de esta historia”, expresó.

La celebración de los 45 años sirvió así como punto de partida para una reflexión que combina dos dimensiones que, para Holzbach, no pueden separarse: la eficiencia y el desarrollo productivo, por un lado, y la construcción humana y cooperativa, por otro.

Pindo llegó hasta aquí a partir de una decisión colectiva tomada hace 45 años. El desafío ahora, planteó su presidente, es transformar ese patrimonio construido en una plataforma para el futuro: producir con mayor valor, evaluar nuevas oportunidades de negocio, modernizar la organización, fortalecer la participación y formar a quienes tendrán la responsabilidad de continuarla.

“Pindo nació de la voluntad de sus socios, creció con la confianza de sus familias y solamente continuará avanzando si seguimos caminando juntos”.

La semilla, cuatro décadas y media después, ya no es una promesa. Es una organización productiva construida por generaciones. La pregunta que queda planteada es qué nueva etapa será capaz de hacer crecer esa semilla.