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Ganaderia, Agricultura

Chaco: producir y conservar, el desafío de construir juntos un modelo sostenible

Fecha de publicación

Foto de la Salida de Campo de APAD 2026. Cientos de productores viajan cada año a la Feria Especial de la Asociación de Productores, reconocida en el país por su sistema sostenible de trabajo.

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El debate sobre el futuro del Chaco paraguayo suele plantearse como una tensión entre conservación y desarrollo productivo. Sin embargo, la realidad muestra un escenario más complejo: ambas actividades ya conviven en el territorio y el desafío actual es optimizar su compatibilidad.

Esa es una de las principales coincidencias entre los actores consultados para este informe. Carlos Monges, director general de Biodiversidad del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES), destaca al Chaco como un territorio que conserva importantes valores naturales y que, al mismo tiempo, constituye un espacio de fuerte actividad agropecuaria. Por su parte, Celso Muxfeldt, presidente de la Asociación de Productores Agropecuarios de Agua Dulce (APAD), sostiene que los productores llevan años combinando ambas actividades mediante áreas de reserva dentro de sus propiedades e iniciativas conjuntas entre el sector público y el privado.

La discusión actual, por lo tanto, no parte de cero. La pregunta central es cómo transformar estas experiencias en un modelo de gestión que permita seguir produciendo, atraer inversiones, mejorar la infraestructura y conservar el patrimonio natural de la región.

Un nuevo espacio para la gestión territorial

El pasado 7 de agosto se conformó el Comité de Gestión de la Reserva de la Biosfera del Chaco, durante una asamblea realizada en Agua Dulce, Alto Paraguay, que reunió a más de 70 representantes de instituciones públicas, gobernaciones, municipios, pueblos indígenas, organizaciones de productores, sector privado, organismos de cooperación internacional y sociedad civil.

Establecida en Paraguay mediante el Decreto N.º 13.202, de 2001, e incorporada a la Red Mundial de Reservas de Biosfera de la UNESCO, dentro del Programa sobre el Hombre y la Biosfera (MAB), la Reserva comprende un territorio de alto valor ambiental en el que también se desarrollan actividades productivas.

La designación internacional no significa que la actividad agropecuaria esté prohibida ni que todo el territorio tenga el mismo régimen de protección. El modelo de Reserva de Biosfera busca precisamente articular la conservación de la biodiversidad con el desarrollo económico y las actividades humanas.

Para el MADES, el nuevo Comité representa una oportunidad para fortalecer la coordinación entre los distintos actores y avanzar hacia un modelo en el que conservación y producción sean dimensiones complementarias. El desafío será transformar la diversidad de intereses y perspectivas en acuerdos y acciones concretas.

Una vez al año, la feria especial de Agua Dulce reúne a la comunidad para compartir los avances alcanzados, desde nuevas inversiones y mejoras de infraestructura hasta proyectos para la zona. El encuentro, nacido alrededor de la actividad ganadera, se convirtió también en un espacio de participación de distintos sectores y en una muestra de la vida de la comunidad. Las imágenes de esta galería fueron tomadas en Agua Dulce durante 2026 y reflejan esa diversidad: producción, energía, educación, capacitación, actividades de campo y participación comunitaria.

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Crecimiento agropecuario y condiciones para desarrollarse

El sector agropecuario chaqueño llega a esta nueva etapa con expectativas de crecimiento. Muxfeldt señala que Agua Dulce reúne actualmente cerca de 600.000 cabezas de ganado y más de 30.000 hectáreas cultivadas. Al considerar otras zonas productivas vinculadas al corredor, estima que el volumen puede superar 1,5 millones de animales y las 60.000 hectáreas agrícolas.

Estas cifras corresponden a estimaciones proporcionadas por el dirigente de APAD y forman parte de su visión sobre el potencial económico de la región. Muxfeldt sostiene además que la agricultura puede complementar a la ganadería al mejorar la disponibilidad de alimentos y contribuir a acortar los ciclos productivos.

Pero crecer en el Chaco requiere condiciones particulares. La infraestructura vial, el acceso a energía y la logística inciden directamente en los costos y, por lo tanto, en la competitividad de la producción.

Los caminos rurales han permitido avanzar en distintas zonas, pero desde el sector productivo consideran necesario mejorar la infraestructura para acompañar el crecimiento de la actividad agropecuaria y facilitar la instalación de industrias. En materia energética, el desafío pasa por contar con fuentes más estables y competitivas frente al uso de alternativas como la generación solar y diésel en algunas zonas.

La logística también ocupa un lugar central. Muxfeldt plantea mejorar la conexión con la hidrovía Paraguay-Paraná para reducir las distancias terrestres que deben recorrer los productos chaqueños hasta los puertos de embarque. Menores recorridos significan una reducción de los costos logísticos y pueden contribuir también a disminuir el consumo de combustible asociado al transporte.

Desde esta perspectiva, infraestructura y sostenibilidad no son necesariamente conceptos separados. Una infraestructura mejor planificada puede aumentar la eficiencia de la producción y, al mismo tiempo, reducir costos logísticos y ambientales.

Reglas claras para producir y ordenar el territorio

Uno de los puntos más sensibles planteados desde el sector productivo es el ordenamiento territorial de la Reserva de la Biosfera.

Muxfeldt advierte que existen situaciones en las que los límites de la reserva se superponen con propiedades privadas o atraviesan determinados inmuebles, lo que puede generar dudas sobre el régimen que corresponde aplicar en cada caso.

Para los productores, la necesidad es concreta: conocer con claridad las reglas, las actividades permitidas y las obligaciones que deben cumplir. Para el Estado, contar con criterios definidos facilita también las tareas de fiscalización y el cumplimiento de la normativa.

En este contexto, el Comité de Gestión puede convertirse en una instancia para discutir estas dificultades y avanzar hacia una planificación común. Desde APAD, Muxfeldt plantea como uno de los primeros objetivos la elaboración de un plan de manejo o gestión de la Reserva que permita ordenar estos aspectos y brindar mayor previsibilidad al sector.

Diferentes intereses, una misma mesa

La creación del Comité no elimina las diferencias entre los actores que forman parte del territorio. Los productores buscan seguridad jurídica, infraestructura, energía, logística y reglas ambientales previsibles, además de que se reconozcan los esfuerzos de conservación que ya realizan dentro de sus propiedades. Las autoridades ambientales tienen la responsabilidad de proteger la biodiversidad y garantizar el cumplimiento de la legislación, mientras que los pueblos indígenas tienen derechos, necesidades y perspectivas propias sobre el territorio. A esto se suman las prioridades de organizaciones ambientales, gobiernos locales, instituciones públicas y otros actores vinculados al desarrollo chaqueño.

El desafío, entonces, no consiste en que todos piensen igual, sino en generar un espacio donde puedan discutir problemas concretos con información, reglas conocidas y objetivos comunes. Como resume Muxfeldt, difícilmente se encontrarán soluciones duraderas si cada sector actúa por separado.

Celso Muxfeldt, Presidente de APAD

Un desafío que trasciende al Chaco

Lo que está en discusión en el Chaco tiene implicancias para todo Paraguay. La región concentra una parte importante del patrimonio natural del país, pero también representa una de las principales zonas de expansión de la actividad agropecuaria.

Encontrar una forma eficiente de compatibilizar ambas realidades puede convertirse en una experiencia relevante para el país: producir, generar actividad económica y empleo, mejorar la infraestructura y, al mismo tiempo, conservar los recursos naturales que sostienen al territorio.

Por eso, el desafío no es elegir entre producir o conservar. Es construir las reglas, la infraestructura y los mecanismos de diálogo y control que permitan hacer ambas cosas mejor.

El Chaco ya tiene experiencias concretas de producción y conservación. La nueva etapa consiste en convertir esas experiencias en una gestión territorial compartida, con objetivos claros, responsabilidades definidas y resultados que puedan medirse.

Esta es la primera entrega de una serie sobre el futuro productivo del Chaco. La segunda abordará los desafíos concretos de infraestructura, energía, conectividad y ordenamiento territorial.