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La agroindustria paraguaya triplicó su capacidad de procesamiento en dos décadas

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Más de US$ 1.000 millones en inversiones y un crecimiento de 1,5 a 4,8 millones de toneladas anuales de capacidad instalada marcan la evolución de la agroindustria paraguaya en los últimos 20 años, consolidando una mayor infraestructura para transformar la producción agrícola dentro del país.

En dos décadas, la agroindustria paraguaya registró una importante expansión de su infraestructura industrial. La capacidad instalada para el procesamiento pasó de 1,5 millones de toneladas anuales en 2006 a 4,8 millones de toneladas en 2026, más de tres veces por encima del nivel registrado al inicio del período.

Así lo indica un informe especial por los 20 años de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (CAPPRO), elaborado por el mismo gremio.

Este crecimiento, indica el reporte, estuvo acompañado por inversiones superiores a US$ 1.000 millones, destinadas al desarrollo y fortalecimiento de instalaciones vinculadas al procesamiento de materias primas agrícolas. El aumento de la infraestructura permitió ampliar la capacidad de transformación y diversificar la oferta de productos derivados.

El avance resulta particularmente relevante para cadenas como la soja, cuya industrialización permite obtener harina, aceite y cascarilla, entre otros derivados. Así, una misma materia prima puede incorporarse a diferentes procesos productivos y extender su participación dentro del sistema agroalimentario.

A su vez, una mayor capacidad industrial favorece el procesamiento de un volumen creciente de materias primas dentro del territorio nacional y fortalece la conexión entre la producción primaria y los mercados de destino. Los productos derivados de la transformación agrícola llegan actualmente a más de 40 mercados internacionales, ampliando la participación de la industria paraguaya en el comercio exterior.

Este desarrollo consolida a la agroindustria como un eslabón estratégico entre el sector productivo, la industria y la exportación. La expansión registrada durante los últimos 20 años refleja, en términos de infraestructura y capacidad instalada, una transformación progresiva del perfil industrial del país y de su capacidad para incorporar valor a las materias primas agrícolas.