AYN Noticias
Eventos, Industrias

La chica de la filigrana: Laura Fernández y el desafío de convertir la artesanía paraguaya en una oportunidad global

De un hobby que comenzó con unas pulseras para la comunión de su hija, Laura Fernández construyó en torno a la filigrana paraguaya una propuesta que combina identidad cultural, gestión empresarial, comercio exterior y trabajo con comunidades de artesanos. Su historia será parte del 2.º Encuentro Internacional Mujeres Protagonistas del Agro, que se realizará en noviembre.

Fecha de publicación

Compartir

“Yo soy la chica de la filigrana”. Así se presenta Laura Fernández, propietaria de LABIS Paraguay, una marca paraguaya cuyo principal foco actualmente está puesto en la exportación de filigrana a Europa y en la apertura de nuevos mercados.

La historia comenzó lejos de una planificación empresarial. Desde niña, Laura sintió afinidad por la artesanía, pero fue buscando unas pulseras para la comunión de su hija cuando la filigrana se convirtió en un hobby que terminaría transformándose en un emprendimiento.

En 2017 lanzó las primeras pulseras de LABIS. Luego llegó la pandemia y, con ella, la posibilidad de cerrar el proyecto. La continuidad de las entregas a domicilio y el apoyo de su entorno la llevaron a seguir. Con la reapertura de las actividades, la empresa comenzó a redefinir su propuesta hacia lo que hoy denomina “lujo artesanal”.

“Tratamos de que la marca se enfoque en el lujo artesanal, en demostrar que en Paraguay se hacen cosas hermosas, finas, delicadas, que podemos competir a nivel global”, explica.

La artesanía paraguaya al mundo

Uno de los principales hitos llegó en 2023, cuando LABIS articuló con el Instituto Paraguayo de Artesanía, el Ministerio de Industria y Comercio y otras instituciones la incorporación de la partida arancelaria correspondiente al sistema SOFIA de exportación.

La primera exportación oficial de filigrana atravesó un proceso complejo: la carga permaneció alrededor de un mes y medio en Aduanas hasta encontrar una solución administrativa que permitiera concretar la operación.

El resultado marcó un punto de inflexión. Para Laura, exportar significaba demostrar que Paraguay puede competir con productos artesanales de calidad sin renunciar a su identidad.

“Respetando el valor ancestral de la filigrana, podemos modernizar nuestras cosas, siempre dándole lugar a la cultura y a la expansión de nuestra cultura”, sostiene.

Actualmente, LABIS ya llegó con sus productos a Europa, Dubái, Israel, Estados Unidos, Brasil y Argentina. Europa constituye hoy su principal mercado internacional.

“Para mí es un privilegio ser el lazo que une la artesanía con los negocios”

Laura no se define como artesana. No realiza directamente la técnica ni fabrica las piezas. Se considera una apasionada de la artesanía y, sobre todo, una gestora que encontró una forma de conectar el conocimiento de los orfebres con las oportunidades comerciales: “Yo no soy artesana, soy una amante de la artesanía”, aclara.

Su trabajo consiste en construir una marca, desarrollar mercados y generar condiciones para que ese conocimiento pueda adquirir valor económico sin perder su esencia. Para ello trabaja con orfebres y comunidades artesanales, además de articular con un comité de bordadoras de ñandutí.

“Para mí es un privilegio ser el lazo que une la artesanía con los negocios”, afirma.

En esa visión, el precio justo, el bienestar de las familias artesanas y la continuidad de los conocimientos forman parte de una misma cadena de valor.

Para Laura, comprender la filigrana también implica entender la diferencia entre artesanía e industrialización.

El proceso comienza con la materia prima. A partir de una pepita de plata, oro u otro metal seleccionado, los orfebres elaboran manualmente los hilos que luego trabajan según cada diseño.

“Todo esto está hecho a mano”

Por eso, el concepto de lujo artesanal no se limita al producto terminado. Incluye el conocimiento, el tiempo, la técnica y las personas que participan en su elaboración.

Esta mirada también explica por qué Laura se reconoce actualmente como una gestora cultural. Su objetivo no es solamente preservar una técnica, sino contribuir a que las nuevas generaciones vinculadas a la actividad encuentren oportunidades para continuarla.

Entre sus aspiraciones está que los hijos de los orfebres puedan acceder a educación, vivienda y formación profesional, incluso para que algunos puedan convertirse nuevamente en orfebres.

El recorrido no estuvo exento de errores ni de momentos de incertidumbre. “Emprender no es fácil”, reconoce. Sin embargo, define el proceso desde una palabra que considera fundamental: soñar.

Su mensaje para las mujeres jóvenes es directo: no dejar de soñar, insistir y volver a intentarlo cuando las cosas no salen a la primera.

También reivindica una mirada diferente sobre el vínculo con los artesanos. “Yo realmente no considero que sea ayuda a los artesanos, más bien es trabajo, y el trabajo dignifica”, señala.

Protagonistas del Agro, una puerta a nuevos mercados

La participación de Laura en la primera edición de Mujeres Protagonistas del Agro trascendió la exhibición de sus productos.

Además de encontrar valor en los paneles y experiencias compartidas por otras mujeres, el encuentro generó un contacto que actualmente puede convertirse en uno de sus nuevos mercados internacionales. La operación todavía se encuentra en proceso de formalización, por lo que prefiere no adelantar detalles.

Para la segunda edición de Mujeres Protagonistas del Agro, Laura prepara nuevos accesorios inspirados en las mujeres que participan del encuentro, entre ellos piezas para pañuelos y sombreros, además de sus tradicionales aros, cadenas y pulseras. También espera volver a compartir el espacio con otras emprendedoras, conocer sus experiencias y seguir llevando la filigrana paraguaya a nuevos mercados.