Conservar también puede generar valor: nuevas oportunidades económicas para el Chaco
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Servicios ambientales, mercados de carbono, turismo de naturaleza y participación de comunidades indígenas aparecen como alternativas para transformar el patrimonio natural y cultural del Chaco en nuevas oportunidades económicas. Para Celso Muxfeldt, el desafío es avanzar en mecanismos que permitan medir y reconocer ese valor.
La conservación también puede generar actividad económica. Ese es uno de los enfoques que surge al analizar las oportunidades que ofrece la Reserva de la Biosfera del Chaco, más allá de su función de protección ambiental.
Para Celso Muxfeldt, presidente de la Asociación de Productores Agropecuarios para el Desarrollo del Chaco (APAD), existen propiedades productivas que mantienen superficies de vegetación natural y realizan esfuerzos de conservación que podrían ser reconocidos como parte de un esquema de servicios ambientales. El carbono aparece como uno de los ejemplos más concretos.
El carbono como activo ambiental
La conservación de vegetación puede contribuir al almacenamiento de carbono. Si ese aporte puede ser medido y certificado mediante metodologías reconocidas, existe la posibilidad de vincularlo con los mercados de carbono.
“Si una propiedad puede demostrar, mediante metodologías reconocidas, que conserva o captura determinada cantidad de carbono y mantiene un balance positivo, ese resultado podría eventualmente convertirse en un activo dentro de los mercados de carbono”, explica Muxfeldt.
El proceso requiere medición, verificación y certificación. Es decir, no alcanza con conservar: es necesario poder demostrar cuánto carbono se mantiene o captura y bajo qué metodología.
La misma lógica puede extenderse a otros servicios que brindan los ecosistemas, como la conservación de biodiversidad, suelo y recursos hídricos.
Para el sector productivo, esto abre la posibilidad de que una superficie destinada a conservación deje de ser considerada solamente como un área que no genera producción directa y pase a ser valorada también por los servicios ambientales que presta.

Tecnología para saber qué ocurre en el territorio
El desarrollo de estas oportunidades está acompañado por una mayor capacidad para monitorear el cumplimiento de las condiciones ambientales. Muxfeldt destaca particularmente las herramientas tecnológicas utilizadas actualmente por el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES) y el Instituto Forestal Nacional (INFONA).
Según explica, las instituciones cuentan con sistemas que permiten realizar controles cada vez más precisos sobre los predios, incluso sobre superficies pequeñas.
“El MADES y el INFONA son instituciones que tienen cada vez mejor tecnología de control del predio, de control hasta el último guardaviento, hasta el último metro”, señala.
Estas herramientas permiten verificar, entre otros aspectos, superficies de conservación, dimensiones de guardavientos y áreas que necesitan regeneración o reforestación. Para Muxfeldt, el avance de esta tecnología fortalece la capacidad de control y hace más difícil que se pueda ocultar un incumplimiento.
El monitoreo también resulta relevante para cualquier esquema futuro de servicios ambientales, porque la generación de valor a partir de la conservación depende de poder demostrar qué se conserva y durante cuánto tiempo.
Turismo de naturaleza y conocimiento local
El turismo constituye otra vía posible para generar valor a partir del patrimonio chaqueño. Paisajes, fauna, ecosistemas y áreas protegidas pueden formar parte de propuestas de turismo de naturaleza, mientras que las comunidades indígenas pueden incorporar sus conocimientos y cultura a esas experiencias.
La participación comunitaria podría incluir capacitación de personas como guías, atención a visitantes y desarrollo de actividades relacionadas con el patrimonio cultural y natural. En este modelo, el atractivo no estaría únicamente en observar el paisaje, sino también en conocer el territorio desde la experiencia de quienes viven en él.
Esto puede abrir una fuente adicional de ingresos para las comunidades y generar actividad alrededor de servicios turísticos, siempre de acuerdo con las características y posibilidades de cada lugar.
Cuando conservar también ayuda a financiar la conservación
Muxfeldt plantea además una posibilidad para las áreas protegidas: que determinadas actividades compatibles con sus objetivos puedan generar recursos destinados a su mantenimiento.
El turismo de naturaleza, por ejemplo, podría contribuir al financiamiento de servicios, infraestructura o tareas de gestión cuando las condiciones del área permitan recibir visitantes.
El modelo, sin embargo, requiere establecer límites de uso y mecanismos de control acordes con cada área.
La Reserva de la Biosfera del Chaco, en este sentido, abre una discusión que va más allá de conservar o producir. El desafío consiste en desarrollar instrumentos que permitan reconocer los servicios que genera el territorio y convertir una parte de ese valor en oportunidades concretas para productores, comunidades y áreas protegidas.
