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Agricultura

El Bajo Chaco tiene potencial para desarrollar hasta 400.000 hectáreas de arroz

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El Bajo Chaco paraguayo podría desarrollar hasta 400.000 hectáreas de arroz, una expansión que permitiría aprovechar terrenos con limitaciones para la ganadería tradicional y diversificar la producción agropecuaria del país. Sin embargo, para concretar ese potencial será necesario superar desafíos vinculados con el acceso a energía eléctrica, la infraestructura y la comercialización.

Las oportunidades y los desafíos de esta región fueron abordados por Fabián Pereira, presidente de la Asociación de Productores de Semillas del Paraguay (APROSEMP) y gerente comercial de Grupo Pereira S.A. (GPSA), durante la presentación de la plataforma de comunicación “El Chaco que tenés que conocer”.

Pereira destacó que el Chaco tiene características particulares que deben comprenderse antes de definir sus alternativas productivas. En el caso del Bajo Chaco, la presencia de palmares y campos inundables dificulta el desarrollo de sistemas ganaderos rentables en determinadas áreas, pero genera condiciones favorables para el cultivo de arroz, que requiere una importante disponibilidad de agua.

Según explicó, el potencial de la región no se limita a sustituir una actividad por otra, sino a desarrollar sistemas que permitan complementar la agricultura y la ganadería, aprovechando mejor los recursos disponibles y generando nuevas fuentes de ingresos.

GPSA y la experiencia de producir arroz en campos inundables

La viabilidad de esta alternativa se refleja en la experiencia productiva de GPSA en el Bajo Chaco con la Estancia Siete Puntas. Pereira recordó que alrededor de 2015 comenzaron a evaluar la posibilidad de desarrollar un proyecto arrocero en un campo donde las características del terreno dificultaban una ganadería rentable.

De acuerdo con Pereira, la elevada presencia de palmeras, las inundaciones frecuentes y las limitaciones para establecer pasturas hacían necesario encontrar una alternativa productiva. La experiencia de un proyecto desarrollado en Argentina, con condiciones similares, ayudó a identificar el arroz como una opción viable.

Recordó que el emprendimiento comenzó solo con 800 hectáreas y permitió comprobar progresivamente las posibilidades del cultivo en la región. El proyecto se desarrolla en la Estancia Siete Puntas y forma parte de la apuesta de GPSA por ampliar las alternativas agrícolas del Chaco. Experiencias anteriores de la empresa ya documentaban el crecimiento de esta unidad productiva y sus resultados agronómicos.

Como ejemplo del potencial productivo, Pereira mencionó que en la última zafra, la unidad productiva de GPSA obtuvo un rendimiento promedio de 8.400 kilos por hectárea. También indicó que, con un punto de equilibrio de seis toneladas por hectárea y un precio de referencia de US$ 240 por tonelada, el margen productivo podía resultar favorable.

El Niño y su influencia en el precio del arroz

Además de las condiciones agronómicas, el mercado internacional y los fenómenos climáticos tienen una incidencia directa en la rentabilidad del cultivo. Pereira explicó que el comportamiento de los precios puede cambiar considerablemente según las perspectivas de producción de Brasil, principal comprador del arroz paraguayo.

Durante el período al que hizo referencia en su exposición, las expectativas asociadas al fenómeno de El Niño y el riesgo de inundaciones en Rio Grande do Sul, una de las principales regiones arroceras brasileñas, influyeron en las decisiones de compra. Ante la posibilidad de una menor disponibilidad de arroz, los compradores brasileños se anticiparon y comenzaron a adquirir el cereal.

Según relató Pereira, el año había comenzado con precios desfavorables, pero las perspectivas climáticas en Brasil contribuyeron a una recuperación de las cotizaciones. En su exposición mencionó valores de entre US$ 240 y US$ 250 por tonelada, frente a un escenario previo que describió como más complicado para los productores.

Para Pereira, esta dependencia también evidencia la necesidad de diversificar los destinos de exportación. Si bien Brasil absorbe importantes volúmenes de arroz paraguayo, una expansión significativa de la producción nacional requerirá desarrollar nuevos mercados que permitan comercializar mayores cantidades sin depender exclusivamente de la demanda brasileña.

Entre las alternativas mencionadas durante la presentación figuran Costa Rica y México, mercados que podrían ofrecer oportunidades para ampliar las exportaciones, siempre que la producción y la estrategia comercial se desarrollen de manera coordinada.

Energía e infraestructura, condiciones para crecer

Pese al potencial identificado, Pereira advirtió que la expansión arrocera del Bajo Chaco enfrenta una limitación fundamental: la disponibilidad de energía eléctrica para bombear agua y garantizar el riego.

El cultivo requiere inversiones importantes en tecnología, sistemas de conducción de agua, caminos y centros de acopio. En el caso del proyecto de GPSA, la infraestructura hidráulica constituye una parte esencial de la operación. Pereira describió un canal principal de aproximadamente 35 kilómetros de largo y 100 metros de ancho, diseñado para captar y conducir grandes volúmenes de agua.

Pereira comentó que el desarrollo de infraestructura permitiría ampliar la superficie productiva y mejorar las condiciones para otras actividades agropecuarias. No obstante, el crecimiento deberá acompañarse de planificación comercial, inversiones sostenidas y una adecuada gestión de los recursos.